20/04/2013

Que le pasa a mi pulso

Que le pasa a mi pulso

QUE LE PASA HOY A MI PULSO

 Siempre se busca el máximo estado de forma y eso lleva consigo unas señales inequívocas de que vas por el buen camino. Pulsaciones que “las mueves” como quieres, dolor de piernas inexistente, rápida recuperación, bienestar emocional, facilidad para mover el desarrollo, etc. No será la primera vez que al final de un duro repecho comentas: Â¡Anda, si he subido como un tiro! Yo pensaba que iba con jodido! Ya verás que poco tardan las expresiones: Â¡Cómo vas! ¡Si ya se te ve lo fino que estás!,... etc.

Debes tener presente que el pulso es una respuesta fisiológica de nuestro organismo. Muchas veces esas pulsaciones son indicativo, no sólo del entrenamiento, sino de la vida cotidiana, del trabajo, del stress, etc. Muchas veces, tu cabeza dice una cosa, tus piernas otra y tu corazón por llevar la contraria…otra. Por ejemplo, sales de casa con idea de hacer un entrenamiento intensivo pero compruebas que a pesar de no dolerte las piernas, tienes que apretar los dientes mucho más de lo habitual para alcanzar las pulsaciones señaladas. ¿Qué narices me pasa hoy?, te preguntarás.

Las pulsaciones cuando te despiertas.

 Deben mantenerse estables. Para que sea válida la medición, debes tomarlas tumbado sobre la cama, unos cinco minutos después de haberte despertado. Si tienes entre cinco y ocho pulsaciones por encima de las que sueles tener, no es cuestión de alarmarse.

 Las pulsaciones máximas.

 Genaralmente se alcanzan con mucha facilidad si no haces una buena adaptación cardiovascular. Si alcanzas las máximas con relativa facilidad, quiere decir que debes revisar tu entrenamiento y muy posiblemente estás excediendote con la intensidad cuando no debes hacerlo. Y es que según vayas superando fases de entrenamiento, tendrás mucha más dificultad para llegar al tope de pulsaciones y es muy posible que no vuelvas a ver las máximas en lo que queda de temporada.

 Las pulsaciones medias

 Con las pulsaciones medias que sacas al principio del plan y la misma media de pulsaciones pasados unos meses, la media de velocidad deberá ser mayor. Si en el primer mes hacías 15 km a 135 pulsaciones de media. Por ejemplo, en el tercer mes deberías hacer 18 km a la misma media de pulsaciones. Ello es indicativo de que la adaptación cardiovascular está siendo la adecuada. Además, cuando tengas salidas intensivas podrás mantenerte en un nivel de intensidad aeróbica durante mucho más tiempo y sin tanta sensación de fatiga como al principio.

Pulsaciones durante la recuperación:

 Una buena señal es que a nada que dejes de corre o pedalear, una bajada, un parón en el grupo, etc., verás que descienden las pulsaciones con mucha rapidez regresando a un ritmo normal.

 En determinadas ocasiones y especialmente en entrenamientos de larga duración o intensivos, en algunos casos, comprobarás que a pesar de bajar la intensidad, cuesta que descienda el ritmo cardiaco. Ello es la consecuencia del cansancio muscular y general, además de una posible pérdida de plasma a través del sudor que provoca que la sangre se espese y el corazón tenga que bombear más. Pero es normal que tu organismo se acostumbre al esfuerzo y en consecuencia tu corazón ira más desahogado y se recuperara mejor.

Mantener una buena alimentación e hidratarse correctamente son básicos para mantener un correcto bioritmo, pero lo más importante saber escuchar lo que nos dice el cuerpo durante una carrera, permanecer tranquilo y concentrado y si las sensaciones son buenas, disfrutar a tope de una fantástica jornada de montaña.


Texto: Sociedad Cardiológica Americana

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