06/09/2013

C.C.C 2013,Courmayer-Champex-Chamonix...por David Cloux

C.C.C 2013,Courmayer-Champex-Chamonix...por David Cloux

C.C.C 2013 “Courmayer-Champex-Chamonix”

En una ocasión conocí a un corredor que se estaba preparando para su primera Maratón. Dos años de gran esfuerzo físico y mental para rebajar sus 110 kilos y para liberar a sus pulmones de la nicotina del tabaco. Cumplía estrictamente los entrenamientos,  la dieta de su experto en nutrición y de esta manera, física y mentalmente mejor  preparado, pudo enfrentarse a sus primeros kilómetros en competición. Primero un cross, luego 10km y finisher ( a duras penas) de su primera media maratón. Tras esos dos años de sacrificios familiares, físicos y retos mentales llegó el gran día. Con todo el trabajo hecho y el dorsal ya cosido en le piel, quiso celebrar con su familia y amigos su gran debut en la distancia Reina pero algo salió mal. Una inesperada gastroenteritis a causa del convite, vació su cuerpo de energía y el ansiado arco de meta se difuminó para siempre. Abatido regresó al tabaco y al McDonalds…

La historia empieza aquí:

Desde que en Diciembre nos planteamos participar en la CCC del Mont Blanc han pasado muchas cosas por mi cabeza y kilómetros por mis piernas. Tenía claro que quería terminar la temporada en la plaza de Chamonix pero sabía que mi objetivo era la G2H y mi trabajo en los Alpes sería otro. Al fín Agosto… Tren, avión y un rato de transfer en la furgoneta de James…por fin estamos en Chamonix. De puerta a puerta, todo calculado y con mi nombre en la llave del hotel a escasos 200m de la meta...un lujazo.  Al día siguiente, tras una hora y media risas y de cola en el polideportivo, nos revisan el material y por fin nos entregan ese dorsal con el que tanto hemos soñado.


Hicimos las compras de rigor en la feria del corredor y desgastamos las calles paseando mientras nos empapamos del ambiente ultra que se respira a los pies del Mont  Blanc, siempre imponente con su ingente masa helada enganchada en la roca. Ya por la tarde, es hora de relajarse (el que pueda) porque a las 5 de la mañana suena el despertador para (a las 6 am) coger el autobús que nos lleva a Courmayeur (Italia) donde tras una espera de un par de horas nos ponemos en los cajones de salida.3, 2, 1…La música suena.

Decidimos salir juntos  y pasar del reparto de zonas por dorsal, Roberto y Aníbal en primera línea, Víctor e Iván algo más atrás y yo cierro los ojos intentando encontrar algo de concentración para los que se nos venía encima. Ya desde el principio noté la falta de ese punto de comodidad y seguridad y supe que me tocaría sufrir. Las cuestas eran el doble de empinadas y las piernas me decían que hoy no era el día. Poco a poco perdí posiciones y ya en el kilometro 25 tenía claro que mi carrera terminaría en La Fouly (km 41). Con la decisión masticada y digerida acompaño a Víctor, que iba también algo tocadillo, hasta el Col de Ferret y emprendemos un largo descenso  entre calambres en mis piernas y sus dolores de estomago. Como siempre en su compañía, encuentro el punto de concentración que me faltaba… pero las piernas siguen diciendo que no. Convencido, cedo mi dorsal en el punto de control de La Fouly  y me despido de Víctor que como un león decide seguir hasta Champex, donde inteligentemente y seguro que con gran dolor, decide tomar el bus de regreso a Chamonix.

Aquí es donde empieza la segunda parte de la historia. Tres leones corriendo por aquellas montañas, unos más jóvenes e inexpertos pero con un corazón duro y decidido y otro más curtido y constante con una voluntad de hierro y la generosidad de un maestro. A veces rápido y otras más lento pero siempre juntos en el sufrimiento y en la aventura. La noche casi en vela pensando donde estarán, controlando los tiempos de paso e imaginando sus caras, sus pensamientos, su sufrimiento y su ilusión…hasta que al fin, acurrucado en un banco de la plaza veo aparecer las tres siluetas y como no, la bandera del León . La llegada es algo amarga para mí pero seguro que dulce para ellos pero no debía faltar el abrazo al llegar a meta.

Aquí terminaba la segunda parte…de mi trabajo en los Alpes. En su día también a mí me acompañaron en esta aventura llevándome de la mano por Chamonix. Ahora me parece haber cerrado ese círculo. No penséis por un instante que regresaré al tabaco y al McDonalds ó que mi meta se difuminará para siempre entre la niebla como aquél que quiso correr una maratón, ya pienso en regresar al MontBlanc  y seguramente no lo haré sólo…regresarán los leones a estas montañas.

¡ ENHORABUENA CAMPEONES ¡




En la foto Victor y yo con Miguel Heras

Texto: David Cloux / imágenes: Víctor Fernández Rodríguez

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