02/07/2014

Siempre nos quedará Sanabria… por Oriol Barrera

Siempre nos quedará Sanabria… por Oriol Barrera

CRONICA XVI CARRERA POR MONTAÑA SANABRIA 2014

 

Siempre nos quedará Sanabria… por Oriol Barrera

 

Aún tengo el recuerdo de niño cuando me acercaba algún fin de semana con mis primos desde León hasta Puebla de Sanabria para disfrutar del espectáculo que era el Lago de Sanabria donde nos bañábamos, jugábamos, comíamos y pasábamos el día. Después de tres décadas sin volver por aquellos parajes, volvió a tocar el momento de disfrutar de todo lo que ofrece ese paraíso zamorano.



 

Como ya se ha comentado en alguna ocasión, las carreras de/por montaña en España están teniendo un auge tremendo y cada año surgen nuevos recorridos y formatos innovadores tanto de media como de larga distancia. Pero dentro de todo ese maremágnun de eventos, están las “pequeñas” carreras por montaña organizadas por pueblos o clubs de ciertas localidades que, aún siendo poco conocidas, merecen mucho la pena correr, ya sea por la belleza del recorrido, como por el trato recibido por la organización-voluntarios y el ambiente que se vive en dichas pruebas.     

Dentro del Parque Natural del Lago de Sanabria se lleva a cabo una de ellas, que quizás, con la de Truchillas-Vizcodillo, sea de las de más solera de Castilla y León y que seguramente con una mayor difusión tendría mucho mas auge entre la gente que se dedica a correr este tipo de pruebas. El Parque comprende el mayor lago de la Península Ibérica y el único de origen glaciar, junto con numerosas lagunas y cañones que unido a una exuberante variedad de vegetación, a innumerables cascadas, regatos, … hace que esta zona posea increíbles valores paisajísticos.

La Agrupación Montañera Zamorana (AMZ) es la organizadora de este evento gracias al gran esfuerzo que realizan un pequeño grupo de amantes de la montaña y que este año, tras 16 ediciones, nos comunican que se ha batido el record de inscripción con más de doscientos inscritos entre ambas modalidades (corredores y andarines). ¡Enhorabuena!.   

La Carrera por Montaña de Sanabria transcurre, como ya he dicho, por el Parque Natural del Lago de Sanabria, con salida en el Monasterio de San Martín Castañeda y meta en el Refugio de San Bernardo, propiedad de la AMZ. Como bien dice la organización de esta prueba “Nuestra carrera… No es el Campeonato de Mundo, ni el de España, ni siquiera está dentro del Circuito de Carreras por Montaña del Campeonato de Castilla y León; posiblemente no sea la más importante a la que te enfrentes, ni tenga el merecido prestigio que tienen otras… Pero esta agrupación ha trabajado como si de cualquiera de ellas se tratase”. Y de todo de eso te das cuenta nada más llegar a San Martín. Ese trato especial, como si estuvieras en tu casa, de este tipo de carreras es lo que, seguramente, marque la diferencia con otro tipo de eventos con más renombre, al menos para los corredores que nos calificamos como populares.

Si digo la verdad, el año pasado me había quedado con ganas de venir y, este año, tampoco iba a correrla puesto que me coincidía con una carrera a la me hacía ilusión asistir por el formato que tenía (carrera nocturna que no era una ultra trail, “solo” 40 Km) que era Caballucos del Diablo Trail Night, en Cantabria. Pero casi todos los planes deportivos del mes de junio se fueron un poco al traste tras correr los 48 km del maratón de los 10.000 del Soplao y acabar con una sobrecarga e inflamación enorme de los flexores y extensores de los dedos del pie izquierdo que al día siguiente apenas me dejaba andar. Esta lesión, ha hecho perderme citas a las que tenía pensado asistir como la Subida al Pico Zapatero, en Sotalbo (Ávila), donde tras ir a probarme me tuve que retirar en el km 4 y sobre todo me ha hecho tener que renunciar a la Traveserina que era uno de mis objetivos principales del año, pero mi fisio David Nufrio (al cual tengo que agradecerle su empeño para que mi recuperación vaya en buena dirección) me desaconsejó por completo forzar e hice bien en no asistir a la cita (esa cita queda pendiente en la agenda… otro año será).

Fue entonces cuando, en la Subida al Pico Zapatero, me encontré con la grata presencia de Jorge Manrique, de la Agrupación Montañera Zamorana, donde volvíamos a coincidir tras la Tebaida Berciana y Truchillas-Vizcodillo. Tras la carrera, en la cual como os dije me tuve que retirar a mi pesar por las molestias en la pierna, charlando un rato con el, me comento que me animara a ir a la carrera de Sanabria. Le comenté que no sabía cómo evolucionaría la lesión y que me coincidía con Caballucos, pero que igual, si me recuperaba bien y no iba a Cantabria para no forzar mucho, me presentaba en San Martin de Castañeda a correr. Y así fue.

Y tanto fue así, que el domingo día 22 de junio se celebró la XVI edición de esta carrera y ahí me presenté. El año anterior la habían corrido ya varios miembros del club al que pertenezco, Salamanca Raids & Trails Runners, pues aún siendo natural de León, por temas laborales llevo viviendo en Fuentes de Béjar (Salamanca) hace varios años ya, y me habían comentado que era una buena opción (carrera bonita, no muy larga y organización excelente).

Me despierto esa mañana en mi cama de León, ya que el viernes había ido a ver a la mami que también se lo merece, aunque siempre te llena el depósito más de la cuenta…. Desayuno fuerte y junto a mi mujer tomamos rumbo a San Martín de Castañeda donde llegamos sobre las 9:30 h, cogemos el dorsal y nos vamos a tomar un cafetito (gran detalle de la organización invitarte al café en los establecimientos del pueblo).

Las previsiones meteorológicas eran buenas, incluso había augurios de que haría calor. Una opinión personal, como crítica constructiva, es que, este tipo de pruebas y a estas alturas del año, deberían comenzar más temprano y no a las 10:30 h puesto que te arriesgas a que el calor en las horas centrales del día sea sofocante.

Pues eso, que a las 10:30 h es la salida, este año dicen que con una pequeña modificación del trayecto hasta la llegada al refugio puesto que se realiza un recorrido por las calles del pueblo y se abandona éste por una senda de un kilometro de longitud que pica hacia arriba hasta alcanzar el refugio de San Bernardo en vez de ir por la carretera como años anteriores (gran acierto a mi modo de ver).

Como es la primera vez que corro esta prueba y no conozco el trazado y, además, solo había podido salir un día a entrenar en 25 días por mi lesión (algo de bici si había hecho), trato de tomármelo con calma desde el principio, aunque sigo el ritmo de los primeros,  entre los que se encuentra el segoviano Oscar Baeza (importante su presencia para darle un poco de renombre y caché a la prueba).

Tras llegar al refugio, comienza un precioso y técnico descenso de unos 2 km por la conocida “Senda de Los Monjes”. No me quiero imaginar lo que tiene que ser ese descenso un día de lluvia, con agua y barro y las rocas del trayecto húmedas….Toca concentrarse al máximo e ir sorteando las dificultades del técnico descenso aunque, como las piernas aún están frescas, el ritmo que tomamos bajando es, por decirlo de algún modo, “alegre”.

Una vez finalizada la bajada, no sin antes cruzarnos con un buen hombre que no se habría enterado que había una carrera y estaba ocupando todo el paso con su todo terreno, nos adentramos en un camino ancho y empedrado que nos lleva hasta el pueblo de Ribadelago Viejo donde estaba el primer avituallamiento líquido. Ahí ya va bastante estirada la carrera y somos solo cuatro los que quedamos en cabeza.

Tras pasar la Central Hidroeléctrica de Moncabril, comienza el ascenso fuerte del día al Pico Fraile sobre un terreno técnico, exigente y muy pedregoso de 3,5 km aproximadamente y con un desnivel de aproximadamente 600 mts positivos. Aquí es donde se rompe el cuarteto. Jorge y Santiago cogen la cabeza y empiezan a tirar fuerte. Yo noto que me falta algo de chispa (seguramente estas tres semanas de inactividad corriendo pasan factura) y no quiero cebarme con su ritmo puesto que van un punto por encima de mí y me voy descolgando poco a poco tratando mantener un ritmo que me resulte “cómodo”. Por detrás veo como Oscar se queda, algo raro pienso. Le pregunto si está bien puesto que había tenido un tropezón al comenzar a subir y quizás se había hecho daño, pero me dice que está bien. Al terminar la carrera me comenta que lleva toda la temporada así, que en cuanto se inclina un poco el terreno se queda vacío, sin fuerzas en las piernas, y que están haciéndole pruebas para encontrar una explicación. Se le nota preocupado al hombre.

Así, en solitario, continúo la ascensión hasta llegar a la cima del Pico Fraile. Una vez coronamos y, tras reponer líquidos de nuevo ya que el calor empieza a apretar fuerte,  se discurre por una pista ancha y con buen firme durante 2 km donde se puede recuperar un poco las fuerzas e ir disfrutando de las lagunas que existen en esta zona y que son todo un espectáculo visual digno de reseña a parte del majestuoso lago. Llego al embalse de la Cárdena, que es el punto donde se abandona de nuevo la pista, y da comienzo un descenso muy técnico y vertiginoso por el sendero del Cañón del rio Cárdena. La verdad es que es un descenso de 4 km duro para tobillos, piernas y mente si realmente se quiere bajar rápido, ideal para expertos en descensos (no es mi caso) puesto que se necesita mucha concentración, mucha técnica y mucha fuerza en los cuádriceps. Eso sí, el descenso, precioso, aunque si bajas fuerte no da mucho tiempo a disfrutar de las vistas de Ribadelago Viejo y el Lago de Sanabria al fondo del estrecho cañón. Aún bajando todo lo rápido que puedo trato de guardar algo de fuerzas para la última subida que según me han dicho los entendidos, se hace dura. Lo cierto es que las carreras que acaban subiendo tienen su intríngulis. Siempre llevas en la cabeza ese ronroneo de si te quedarán fuerzas para afrontarla con garantías después de todo el recorrido anterior.

Pero bueno, una vez terminado el descenso, nos queda desandar el trayecto que habíamos hecho anteriormente desde Ribadelago hasta llegar a la meta del refugio. El calor empezaba a hacer estragos y en el último avituallamiento necesito reponer bastantes líquidos para afrontar la última parte del recorrido. Queda ya “solamente” subir de nuevo la “Senda de los Monjes”, coincidente con la primera bajada como ya he dicho. Descolgado ya hace tiempo del dúo de cabeza, viendo que por detrás no viene nadie cerca, y puesto que ya el cansancio va haciendo mella, me dispongo a afrontar este último tramo de 2,5 km de subida con tranquilidad y esta vez sí, disfrutando de las vistas que en la bajada no pude hacer del Lago de Sanabria que se observa a nuestros pies.

Tras unos minutos de ascenso entre piedras y riachuelos, veo el puente de la carretera que anuncia la llegada a meta en el Refugio de San Bernardo. Aquí nos espera la gente ovacionándonos, un reconfortante avituallamiento que se agradece mucho en estos casos y una duchita (que en muchos lugares brilla por su ausencia). El fisio al final de carrera también es de agradecer, aunque el palizón que se metió el chico que estaba solo fue de órdago.  Y qué decir ya de la paella y la empanada tras la entrega de premios… de sobresaliente todo. Lo malo venía ahora, tras la comilona, el viaje de regreso a Fuentes de Béjar…pero mereció la pena.

El resumen que puedo hacer es que ha sido un día excelente. Al final, cerca de 20 km de recorrido y 2.000 metros de desnivel acumulado. El recorrido, fabuloso, uno de los más bonitos de las carreras que se celebran en nuestra Comunidad puesto que la mayor parte discurre por senderos entre bosques y granito. Mucha arboleda, todo muy verde aún puesto que este año ha sido bastante lluvioso, una organización excelente y en un entorno natural como el del Lago de Sanabria. Vamos, que hay que volver otro año si o si.

Quisiera mencionar aquí y dar las gracias a mi mujer Estrella, que siempre hace un esfuerzo por acompañarme a mis carreras y apoyarme. Y más aún en este caso, que la convencí para que corriera después de una semana un poco pachucha y que le costó un montón acabarla.

Y por supuesto, agradecer a la AMZ y a Jorge Manrique (a la postre vencedor masculino de la prueba) el trato que han dado a todos los participantes en el evento y a mí personalmente.

Ante tanta vorágine de pruebas pedestres que saturan el calendario nacional, que muchas veces no llegan a un mínimo de nivel organizativo perdiendo la esencia de la montaña y el disfrute de ella, siempre nos quedará Sanabria.



   



 

 

Texto: Oriol Barrera / imágenes: SmartChip

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